Jesús Cabrera -29 de marzo de 2010-
La verdad es que con mi artículo anterior no pretendía formular tesis alguna en relación con "lo más conveniente que haya de hacerse" para lograr que la asignación actual (de los recursos que afluyen al Sector Convergente) resulte más eficiente para el futuro a largo plazo (pienso que no debe haber contradicción entre los términos en negrita). Mi intención, como pórtico al debate planteado, sólo era constatar ciertos acontecimientos históricos ocurridos en el Sector (especialmente en materia de regulación) que a mi modo de ver han sido tan lamentables como irreversibles: Ciertamente, la competencia ya está ahí y seguirá estando. Esto no es de lamentar, pero sí lo es "el cómo" se forzó su devenir y el esquema "cortoplacista" de asignación de los recursos que tiende a generar, y que el Sr. Alierta denuncia, interesadamente sin duda, y cuyo cambio profetiza. Mas, cada cual velará por sus intereses y “qué, a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga”.
Naturalmente, me siento muy implicado en la cuestión -no en vano he militado con mucho entusiasmo tanto en el frente de las operadoras, como en él del regulador- viendo como se ha llegado a una situación sectorial tan, no sé cómo llamarla, deletérea o incomprensible desde el punto de vista de la racionalidad económica, al tiempo que el mercado se ha ido expandiendo prodigiosamente en cantidad y calidad de servicios a precios muy asequibles: excelencias del mercado y de la competencia. Bien. De este modo, tanto "el opex" como "el capex" alcanzarán la cuantía que hayan de alcanzar y los agentes consideren oportuno y puedan financiar, pero, ¿quién garantiza que las necesidades de infraestructuras a largo plazo estarán cubiertas? El mercado y la competencia, ¿cómo evitarán que se llegue a una situación crítica en la que, los que la vivan, se lamenten de la falta de la previsión pasada y de la insuficiencia de tales infraestructuras para satisfacer las expectativas de servicio generadas en la Sociedad?... ¿Se conoce algún modo de evitar las crisis cíclicas que habitualmente se generan en el Sistema?... ¿Acaso no son fruto de desajustes en la Economía de una naturaleza semejante a la de las disfunciones de que estamos hablando?
Por otra parte he de insistir en un aspecto de mi discurso que considero lo esencial del mismo y de mi filosofar sobre esta cuestión. Se trata de algo que he dicho y escrito muchas veces, pero nunca me cansaré de repetir: El proceso de institucionalización de la competencia en el Sector se inició como proceso "desregulador" -no lo olvidemos- de un sector muy raro, ya que por entonces estaba muy regulado (nada menos que con "derechos de exclusividad concedidos" en todos los países del Mundo y, en una importante mayoría, intervenido directamente por los Estados); resultando que, curiosamente, se ha llegado a una situación aberrante en la que no se puede prescindir del regulador. Tanto es así que hasta el Sr. Alierta no duda en buscar el apoyo del regulador cuando trata de conseguir un trozo más grande de la tarta que le permita financiar las redes del futuro, dice, o quién sabe, ¿por qué no?, un mejor dividendo para sus accionistas.
En resumen, quiero huir de cualquier ambigüedad al respecto de una cuestión que me pilla muy de lejos actualmente, pero con la que me siento muy implicado intelectualmente:
1º La competencia está ahí y yo no dudo de las ventajas que ha aportado y que puede seguir aportando a la economía del Sector
2º Igualmente pienso que este Sector se aviene mal con la competencia y hubo de ser forzado a asumirla, lo cual pudo tener un propósito plausible pero, para mí, no lo fue el modo de hacerlo y el ritmo acelerado que se imprimió al proceso.
3º El modo cómo se hizo ha permitido un acomodo de los agentes oferentes con estrategias a veces "oportunistas" -en el mal sentido de la palabra- y, en todo caso, "cortoplacistas", que tienden a eludir el compromiso social y a largo plazo de los recursos que ponen en juego.
4º Lo que importa es que se hagan inversiones reales (no financieras, pero también) suficientes para garantizar la producción de los servicios que la Sociedad demande en el futuro y para que ésta pueda ser satisfecha sin atropellos y cuellos de botella que pondrían en peligro el sistema productivo globalmente e incluso la convivencia social que, hoy día, es absolutamente dependiente de las Telecomunicaciones y su entorno de navegadores, medios sociales de comunicación, electrónica, informática, etc.
5º Yo no sé, sinceramente, cómo se puede lograr el ajuste de intereses entre los agentes actuales para que la Sociedad alcance dicho objetivo futuro. Lo que sí tengo clara es mi desconfianza en una regulación que se ha obligado a sí misma a componer “ex-ante” el puzzle del "mercado mayorista del Sector" -definiendo su oferta de servicios, los precios de los mismos y la obligatoriedad de ofertarlos- y que difícilmente será capaz de asumir el esquema de regulación "ex-post" que yo, preferiría. Aún quedan razones "naturales"(alguna de ellas la apuntaba en el artículo anterior) para que esto no pueda hacerse a medio plazo.
6º Por último, aunque ya he dicho que no sé, me tienta sugerir un camino, puede que utópico: ¿qué pasaría si las autoridades reguladoras trataran de deshacer el entuerto que han provocado e iniciaran una senda hacia la normalidad liberalizando el mercado mayorista, es decir, el mercado de prestaciones de interconexión y acceso entre operadoras y otros agentes que forman la cadena de valor de los servicios finales?
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