-Mini-manifiesto subnormal XLII- Miércoles, 04 de febrero de 2009, por Jesús Cabrera
Mariano Rajoy (jefe de la oposición) dice que: “cada uno debe saber lo que tiene debajo” y, por otra parte, Miguel Sebastián (ministro de industria) advierte a los banqueros de que: “al Gobierno se le está acabando la paciencia”. Nada tiene que ver una cosa con la otra salvo en lo que ambos mensajes tienden al distanciamiento cínico de la cuestión planteada y de apelación psicológica a la mala conciencia del que se dé por aludido. Es como aquello que le decía Miguel Gila a uno que era presunto culpable de homicidio: “alguien ha matado a alguien... ¡y no me gusta señalar!”. ¡Madre mía la que tenemos encima (no debajo) y yo con estos pelos! ¡Predicando solidaridad y control financiero internacional y más estado de bienestar nacional!
Pero eso no es todo. Hace unos días, el Vicepresidente y Ministro de Economía declaraba que al Gobierno ya no le quedaba dinero para desarrollar más medidas frente a “la crisis”. Es decir, ya sabíamos que el dinero se había agotado y ahora, también, se le está agotando la paciencia, al Gobierno, y la Oposición liada con “sus espionajes” y mirando para otro lado, angustiada por la “enorme tragedia” del desbordamiento acelerado del paro laboral en España. Menos mal que José Luís Leal entrevé un atisbo de desaceleración al desestacionalizar los datos de Enero -cosa que, por lo visto, no sabe hacer ni el Gobierno ni la Oposición- lo cual es de agradecer en estos momentos de tan negros nubarrones. Por ejemplo, Obama se ha apresurado ha ordenar la revisión “de la literalidad” de su paquete de medidas para reactivar la economía norteamericana (valorado en 875.000 millones de dólares) ya que, al parecer, está redactado de forma susceptible de ser interpretado como proteccionista, pro el “made in USA”, según ha denunciado la Unión Europea, Canadá y alguien más... y todo el mismo día. ¡Era lo que nos faltaba!
No me cansaré de decir -ojala me equivoque- que de ésta no salimos, ni a medio ni a largo plazo, si no es con un esfuerzo real de solidaridad nacional e internacional y que ya ha pasado la hora de las ayudas al desarrollo de otros países (a modo de dádivas caritativas interesadas del Banco Mundial) y de las ONG´s, se acabó, es lo mismo que lo de buscar alrededor del Planeta nuevas oportunidades de inversión en “negocios-chollo”. Si se trata de estimular la demanda de aquellos países que tienen mayores necesidades sin satisfacer -en este mundo de “sobreproducción” competitiva, parcialmente muy rico pero que tiende a empobrecerse, crisis tras crisis, hasta límites insospechados- no será posible plantearnos, ni siquiera, el quedarnos como estamos. Y esto requiere de los países más poderosos renunciar a algo importante, en serio y definitivamente. Por ejemplo, a las prácticas proteccionistas de su comercio y producción. Por ejemplo, a las estrategias de crecimiento continuo del PIB en los países mejor situados en “renta per cápita”. Por ejemplo, a la soberanía monetaria a favor de un control democrático mundial del dinero. Por ejemplo, a eludir las carencias de liquidez, cada uno por su lado, para financiar cualquier despilfarro populista de los gobiernos.
Alguien preguntaba hace poco, que, ¿cómo va a cobrar China a EE.UU. los muchos millones de dólares que éste le debe, si éste no se los puede pagar y aquel necesita apremiantemente seguir vendiéndole más de lo que le puede comprar? Tal vez, digo yo, convirtiendo la deuda a una moneda común que sea tan de uno como de otro y animando al acreedor (China) a gastárselo invirtiendo más deprisa en su desarrollo y en el bienestar de los chinos. Si ellos (los chinos) nos han dado ya alguna lección de capitalismo, démosle nosotros (los occidentales) alguna de socialismo y que se enteren de lo que tienen debajo como dice Rajoy. ¡Vaya mierda!
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