viernes, 16 de enero de 2009

10 reglas para fabricar un mini-manifiesto subnormal, 10

1. El “manifiesto subnormal” es una invención de Manuel Vázquez Montalbán que no hemos leído ni vamos a leer para quedarnos sólo con el nombre y que no nos condicione la tontulia.

2. Ahora bien: el mini-manifiesto subnormal es “manifiesto” porque expresa y exhalta una opinión completamente visceral en los términos de un problema de resonancia universal.

3. El mini-manifiesto subnormal es “subnormal”, entre otras cosas, porque esa opinión ha de ser totalmente rebuscada, y, sin embargo, defendida con los más pomposos e incluso pedantes argumentos.

4. El manifiesto subnormal es “mini” por lo injusto de reducir un tema que, después de todo, promete mucho, a la dimensión de dos miserables páginas y que cada cual se las componga.

5. El “mini-manifiesto subnormal” debe llevar epígrafes y notas abundantes como si fuese un trabajo científico, por eso y también por quitar espacio y desviar la atención.

6. El “mini-manifiesto subnormal” jamás debe contener la manifestación de experiencias personales aunque éstas queden implícitas bajo una fraseología impersonal.

7. El “mini-manifiesto subnormal” puede ser entusiasta o desengañado, pero nunca, bajo ningún concepto, aburrido o reiterativo (aunque sí, si se quiere, sermoncial).

8. El “mini-manifiesto subnormal” es recomendable redactarlo al empezar el día o para finalizarlo, es decir, como declaración de principios o como venganza.

9. El “mini-manifiesto subnormal” tiene que ser necesariamente improvisado, sufrido y rectificado a cada paso a partir de un título claramente deliberado y planeado.

10. Por último, el “mini-manifiesto subnormal” no es cine-Dogma, de modo que ha de construirse irrestrictamente bajo las anteriores reglas o pasar entonces del patrón.



TONTUNEANDO... a partir del “mini”: IX

Y, ¿por qué quieres charlar? No me queda claro... ¿acaso no sabes ya que eres el más listo?... a mi también me gustaría dialogar de ese modo pero, ¿crees que es posible?... ¿sabes porqué ha bajado la Bolsa? Pues está muy claro, porque lo dicen los periódicos. Y, hablando en serio, estoy muy de acuerdo contigo pero me parece inoportuno que te metas con los niños, pobres, y, a mi modo de ver, resultan superfluas las alusiones a Nietzsche y a Unamuno. Puro adorno.

Está claro, los vascos utilizan continuamente el “mecagüendios” no a modo de blasfemia, sino de jaculatoria y la mayoría, formada por fervorosos católico-creyentes, considera razonables y justificables las fechorías de ETA... ¿será todo cuestión de palabras?... graciosamente las ONG proliferan abundantes en el País Vasco...

Los pobres niños, si pudieran, también le preguntarían al profesor “a ver ¿porqué la suma del cuadrado de los catetos puede ser, o no, igual que el cuadrado de la hipotenusa?” y ponerle un insuficiente si le pillaban en un elusivo “vaya usted a saber porqué”... también podrían preguntarle si La Pantoja invirtió con información privilegiada los negros dineros que le daba su novio o su marido en la cosa inmobiliaria... Sería igual que en los juicios de las películas, cuando el Juez tiene que oír una vez más aquello de: ¡protesto! y añadir lo otro tan gracioso de “que el jurado no tomará en cuenta la pregunta formulada por la defensa”... ¿cómo dialogar, caro amigo, sin referirnos, mirándonos el ombligo, a lo que creemos saber o nos hace parecer menos ignorantes? ¿Sabes lo de aquel de quien se comentaba: “este debe ser listísimo, nunca dice nada”?... Ya no quedan individuos de esa especie.

Y tú, encima, quieres que te hagamos preguntas, ¡qué cara!... se nota que te dedicas a la docencia y te da gusto responder doctamente a las preguntas indocumentadas de los alumnos, pero me encanta que me hagas (a mí que me he dado por aludido) una propuesta en el sentido de dialogar por el placer de dialogar, darle caña al contrario sin alcanzar conclusión alguna, no buscar la verdad, sino escudriñar en la falacia de quien cree estar en posesión de ella. No parece muy razonable pero puede ser divertido.

¿Dialéctica?, esta es mi pregunta... ¿por qué lo ves distintito de otras formas de filosofar... ¿no será que tú y otros filósofos como tú, buscáis en la retórica un antecedente remoto que os libere y absuelva de la complicidad con el manido rollo de vuestra disciplina?... ésta, por lo menos, ha sido lo suficientemente eficaz para engendrar este mundo de locos, racional y manejable como buen manicomio, conllevándonos actualmente a que unos 4.000.000.000 de individuos disfrutemos de un cómodo bienestar, bien informados y en estado de alegre incertidumbre ilustrada, indefensos pero democráticamente libres de imponernos las cadenas que más nos gusten y, en suma, aculturizados e insertados o injertados productivamente en la llamada “cultura occidental”.

¿Te parece suficientemente ingenua la pregunta de por qué los otros 2.000.000.000, en su mayoría censados y controlados por “la filosofía occidental”, no tienen agua potable, comida y un hábitat mínimo decente? No espero una respuesta ya que cualquiera que se me diera la consideraría pérfida e insidiosa. No trates de tranquilizar mi conciencia “pequeño-burguesa” -como yo lo haría con la tuya- en vías de una explicación de lo inexplicable apelando a la racionalidad del “Sistema” o bien a su perversidad, dando carta de naturaleza -natural- a la incapacidad de “nuestra filosofía” para algo que no sea verbalizar lo que acontece además de deducir los efectos químico-físicos de determinadas mezclas o las combinaciones de fuerzas y acciones en pro de una mayor eficiencia para la producción de “bienes y servicios”.

Se me antoja que una parte de la Humanidad, la nuestra con su filosofía, se ha impuesto a las otras partes cómo un “aprendiz de brujo” (¿recuerdas al ratón Micky con sus escobas en la película “Fantasía”?) apremiado por el “principio de necesidad” produciendo cosas sin fin y no sabiendo parar la reacción que provocó hace unos ocho mil años, al comienzo del Neolítico... ¡ay si Prometeo levantara la cabeza!

Ya tenemos el modo de producir los muchos millones de toneladas de alimentos necesarios para alimentar a los casi 7.000.000.000 de seres humanos que pululan por ahí, pero no sabemos cómo hacerlos llegar a sus bocas o, mejor dicho, no sabemos cómo evitar que dos de cada tres se coman, por el camino, la ración del tercero. Algunos piensan, con “buena lógica”, que ¿para qué producir a base de esos “horrorosos transgénicos” una cosecha tan cuantiosa si, a fin de cuentas, “la tercera boca” no es capaz de generar la “demanda oportuna”?... habremos de esperar el tiempo en que “su economía” se haya “desarrollado”, dicen, y genere una “demanda solvente”, es decir, a que lo puedan pagar como hemos hecho los demás... En eso estamos. Hace ya muchos años le oí decir a Jose Luis Sampedro, con evidente bienintencionado propósito pro-desarrollismo, que “también el hambre puede ser la causa de la falta de pan”... palabras, palabras, más palabras...

Hablas del fin de los mitos... ¿te parece que está en trance de extinción el de “ganarás el pan con el sudor de tu frente”?, ¿y aquel otro del divino imperativo: “creced y multiplicaos”?, pues ahora, una pregunta técnico-filosófica, ¿cómo se habría de proponer formalmente la extirpación o purga del “principio de necesidad” en el árbol de nuestra filosofía?


TONTUNEANDO... a partir del “mini”: XIII

Pues sí (me parece). Hubo de existir un “mundo perdido” o “paraíso terrenal” entre el de los dinosaurios que tú citas, amigo mío, y el mundo este que todavía perdura, en el que “la necesidad” hizo que se institucionalizara, entre otras cosas, la propiedad -incluida la de los esclavos- por aquello de saber de quién eran las espigas que brotaron del trigo que uno sembró, quién se comía el cabrito que parió esta cabra -pues para todos no había- y quién va a ser el que herede. ¡coño!, esta “mi tierra”, si no es el hijo que me parió esta hembra, ¡me cago en Dios!, que me beneficio yo sólo, ¡hostias, qué la lapido si no!.

Un “mundo de miseria” neolítico, (“pos-paraíso terrenal”, paleolítico, de cazadores-recolectores sin nada de qué apropiarse) que poco a poco fue dando lugar a la organización de reinos, imperios, estados y al arribo de iluminados justificadores (administradores, curas, filósofos, legisladores, etc.) del orden de necesidad -para al menos comer algo- de sumisión al trabajo que nos dan (?) -mejor sería decir que nos quitan- para ganarnos la vida, quienes más eficientemente saben organizar con el concurso de las más avanzadas tecnologías, la producción, la defensa, la justicia y la provisión de todo lo que necesitamos...

No estamos hablando de hace mucho, la cosa debió empezar hace sólo 80 ó 90 siglos y tú sabes, mejor que yo, que esta música empezó a sonar hace más de 40, en papiros y papeles, sin que en lo esencial haya cambiado gran cosa. Prometeo ha hecho bien su trabajo y ahora ya no es necesario seguir con la misma gaita. ¡Joder, pues cambiémosla! Bastaría con 30 horas semanales -que se podrían hacer como jugando-, trabajando en lo que cada cual sepa hacer con gusto entre los 30 y los 60 años y, con las tecnologías de que ya disponemos, produciríamos lo que se necesita para vivir todos -los 7.000 millones de mendas más o menos- como se vive por ejemplo en Aluche, que no está mal, y diciéndonos a cada hora, esta quiero esta no quiero, “trabajaré un rato, voy a hacer esto que me mola”... La utopía no me parece tan utópica, aunque tal vez lo fuera hace sólo 50 años.

Hasta ahora no habrían salido las cuentas, pero ahora que en unos pocos años se ha multiplicado por tres la productividad del trabajo en los países que utilizamos las últimas tecnologías, ya va siendo hora de plantearse en serio liquidar la etapa humana de miseria presidida por la premisa de “los recursos escasos”. Es cuestión de ponerse a ello en vez de lamentarnos diciendo que este mundo de tecno-adiptos, depredadores de los recursos naturales, agujereadores de la capa de ozono resulta ser un coñazo y que vamos de mal en peor...

La maldición divina: “¡te ganarás el pan con el sudor de tu frente!”, estoy de acuerdo en que ahora se ha visto ampliada democráticamente con el nuevo imperativo legal: “¡disfrutarás de unas cuántas horas libres que, dentro de un orden, te permitirán hacer las gilipolleces que más te apetezcan!”... pues, ¡no Señor!, ahora dispongo de tecnología más que suficiente y ¡se acabó!, ¡ni una más!... tengo una furgoneta con aire acondicionado y velahí, Señor mío, Prometeo te la jugó, ya sudaron bastante mis padres, mis abuelos, mis tatarabuelos y cuarenta generaciones más sometidas a Tu Ley.

En fin, amigo mío, con tu último “mini-manifiesto” (el XIII) me lo has puesto a güebos para explayarme a gusto, siguiendo el hilo de lo que hube de decirte, escribí y no te mandé, a cuento del “mini IX”... yo no soy ni filósofo ni erudito, lo mío es la contabilidad y como contable sé que multiplicando la actual “renta disponible media per cápita” de los residentes en Aluche, por 7x10^9, resulta una cantidad inferior al PIB mundial y esto es así sólo desde hace muy poco, ¡es noticia! Te la ofrezco como primicia y esto sí, es necesario repetirlo hasta aburrir, no seas perezoso, ¡a ver qué se te ocurre!...

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