Yolanda: ¿Qué se le puede decir a una mujer como tú, que no resulte “machista”?
Todos los que han trabajado contigo (yo no tuve esa suerte), aseguran que eres una persona:
ü trabajadora,
ü formal,
ü buena compañera,
ü amable,
ü poco interesada,
ü siempre dispuesta a ayudar,
ü reivindicadora de tus derechos,
ü poco dada al “peloteo”
ü lista, capaz e inteligente... todo eso ¡¡Telefónica se lo ha perdido antes de tiempo!!
Como amiga de tus amigos (y de esto ya sé algo directamente), me consta que eres:
ü deportivamente animosa
ü fácilmente accesible,
ü siempre dispuesta a lo bueno,
ü generosa,
ü buena persona,
ü sincera
ü abierta a la amistad
ü alegre y cariñosa
ü otra vez, amable y deseosa de agradar... ¡¡qué buena suerte tenemos tus amigos!!
Como madre y esposa, yo no puedo decir nada... como amante, ¡¡¿qué sé yo?!!
Pero en “La Cantaleta” somos bastante machistas, ¿por qué negarlo?, tú lo sabes... prueba de ello es que nos gusta cantar los boleros remarcando las letras más halagadoras de la mujer-objeto, de la mujer-flor, de la mujer-niña, de la mujer delicada y dulce, de la mujer que no sirve para otra cosa que despertar ¡¡las ganas de poseerla!! Y tú, Yolanda; eres una “cantaletera” de pro. Te encanta (y nos encanta que te encante) oír decir y cantar aquello de que:
ü ... tienes los ojos azules, más azules que verde-azules turquesas
ü ... ojos verde-claro, con brillo de faca, que se han clavaito en mi corazón...
ü ... que, en tu pecho de amapola, dos palomas picotean con sus alas dilatadas
ü ... que derramas lisuras del puente a la alameda...
ü ... eres hermosa y rubia como la cerveza...
ü ... muñequita linda de cabellos de oro, de dientes de perla y labios de rubí...
ü ... que aún nos queman tus besos,
ü ... y eres nuestra chica ye-yé...
esas cosas que los hombres le decimos a todas, a ti, Yolanda, aquí y siempre te las decimos de corazón... ¡¡porque te las mereces!!
Mas, ¡¡ya está bien de tópicos!! Se trata de hacer justicia y es de justicia reconocer que has sido una “Gran Cantaletera” por: promoción, asiduidad, talante y buen oído.
Desentonas como el mejor (y que me perdone Pablito) y pones un entusiasmo digno de la mayor alabanza... Gracias a ti, “La Cantaleta” es lo que es... una fiesta de desinhibición y relajo que nos ha permitido pasar momentos muy felices... Hay que ser muy hembra para saber aceptar con simpatía y buen humor el coqueteo galante de los machos, que aquí se practica sin el menor pudor... y no estoy pensando en nadie en particular, si eso fuese pecado, yo mismo sería uno de los más pecadores...
Desde el primer día (con Araceli, Pepa; Mª Ángeles, Consuelo, etc. y las que después fuisteis viniendo), has entendido el “machismo ingenuo” de La Cantaleta que es una forma de expresión bienintencionada del compañerismo de hombres y mujeres que, trabajando en un ambiente tan contumazmente machista sin paliativos como era y supongo que sigue siendo el de Telefónica, nos quitamos la careta durante unas horas y convertimos en trivial, y hasta en amable, lo que soterrado en la oficina es perverso y deleznable...
Manifestamos sin rodeos nuestros sentimientos, debilidades, fantasías románticas y apetitos, apelando a los tópicos folclóricos e, incluso, a nuestras torpezas y a algunas de nuestras más ridículas habilidades... aquí, gracias a Dios, todos y todas hemos hecho alguna tontería y, en las chicas, eso tiene más mérito...
Tú, Yolanda, como Presidenta Emérita de la Sección Femenina, has sabido encajar esta rara, picante e inofensiva puesta en escena de nuestros despropósitos, haciéndola posible y sólo me queda decir, en nombre de cuantos hemos disfrutado La Cantaleta... ¡¡Gracias Yolanda, eres una tía, cojonuda!!
(La Cantaleta - Madrid, 30 de Noviembre de 2007)
No estrenamos las holandas porque se nos hizo tarde
alternando los boleros con el crujir de su talle,
los cubatas y los tangos, rojeces y pasodobles
así cómo confidencias, recaditos y malicias
que dan a La Cantaleta su noble cutre descaro.
Animosa y divertida, tan bien hecha que alucinas,
traída por tan pulido cantaletero doncel,
arribó a La Cantaleta a darle duro a la copla,
pues se vino con la Pepa que nos borda los romances
y lo que le pida Arturo o le tiente algún berciano.
Lo del “perro ladrador” supo decirle a las pavas
que ateridas de vergüenza se iniciaban en la chanza
temiendo ser acosadas entre sus sedosas gracias.
Con el encanto de un hada, tejió la túnica blanca
que envolviera de alegría la triste monotonía
de telefónicos majos... nuestra adorable Yolanda.
(Jesús Cabrera)
Presidente, entre otros, de “La Cantaleta”
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