domingo, 18 de enero de 2009

Magnitud y cantidad*

-Mini-manifiesto subnormal XXVIII)- Marzo 2008, por Jesús C.

“La magnitud de algo nada tiene que ver con que dicho algo
tenga ciertas magnitudes. Estas las tiene cualquier cosa”

J.C. of the Church

¿Será necesario todavía decirlo? ¡Ea, pongamos en palabras lo evidente!: No es lo mismo magnitud que cantidad por más que, los que ofician de formadores de opinión, se empeñen en darnos con la medida de las cosas -o de lo que pasa o nos cuenten que ha pasado- la prueba de veracidad del fenómeno, apoyándose en la elocuencia cuantificada de una de sus magnitudes, convenientemente elegida. A uno ya le sudan ciertas partes del cuerpo, que me cayo por pudor, de leer y escuchar afirmaciones elaboradas a partir de la rotundidad del dato estadístico que el discursante te pone por delante de forma inapelable.

Por lo menos a mí[1] me pasa. Cuando cojo un periódico o escucho lo que dicen los políticos, siempre me encuentro con una abrumadora cantidad de cantidades que suplen, con evidente economía de recursos argumentales, la descripción o proposición de algo de interés acaecido u observable. En apoyo de lo que digo no quiero dar aquí el elocuente número de ejemplos que podría recopilar en sólo una semana, ya que caería ingenuamente en el mismo, cómo decir, ¿vicio?, ¿comodidad?, ¿manipulación?, ¿falseamiento? -desde luego, no sería pecado y, si acaso, lo sería venial por lo habitual que resulta- pero es evidente[2] que las dosis masivas de “información” que recibe hoy día “el hombre de la calle” no pretenden darle una visión de las múltiples realidades que cada posible “realidad” conlleva, sino muy al contrario, con la inmensa mayoría de las cosas que nos cuentan, paréceme a mí que, únicamente tratan de hacernos ver el elevado % de veces que algo pasa o algo se dice que pasa para, haciendo de ello noticia, darnos a conocer la Realidad -así, con mayúscula- digna de desplazar nuestro interés acerca de lo que más nos pueda interesar o cualquier otra quizá menos perversa intención. También suele ocurrir que el ejercicio se haga a la inversa y que, por defecto y para colmo, dado un escaso % en el acontecer de la Realidad aludida, salte la noticia y nos induzca a prestar la máxima atención, poniendo los cinco sentidos en la Realidad de lo inexistente, o de aquello que sólo ocurre de forma despreciable.

De esta forma, nos podemos encontrar con la “noticia” de que, de acuerdo con un minucioso estudio, o investigación, realizado por la prestigiosa Encuestadora X, el 85% de las mujeres solteras, nacidas bajo el signo de Virgo, no desean casarse, frente al escaso 23% de las Capricornio y, evidentemente, la cosa tiene bemoles -te quedas pensando- ¿y por qué será? y resulta que es por nada. Al estudioso de turno se le ocurrió meter -en el cuestionario para el estudio que le había encargado el Instituto de la Mujer- la variable “signo del zodiaco” -diciéndose a si mismo: “por si acaso discrimina”- y lo único destacable (noticiable) que salió del importante Estudio, fue eso. ¡Qué culpa tiene el periodista! A lo que voy es a eso. Los periódicos tienen que llenar todos los días un determinado número de paginas y cada noticia tiene su correspondiente extensión, en consecuencia, todos los días tiene que haber tantas noticias, ni más ni menos, como sean necesarias para completar el diario y, cada semana, el semanario y así sucesivamente, pero ¿quién me dice a mí algo importante (para mí) que ha pasado un día en el que han pasado demasiadas cosas y algunas -entre ellas la mía- lógicamente, no cupieron en el diario de ese día? Y lo que todavía es peor, tampoco cabrán en el semanario de esa semana, ni en el anuario de ese año, etc. y, a la postre, no aparecerán ya, jamás, en los libros de texto. Menos mal que el día que mataron a Kennedy no se les ocurrió matar también a otros 3.443 presidentes más. Podríamos no habernos enterado. Es un problema.

Mas uno no habrá de ser quién lo resuelva, lo único que le cabe a uno es ponerlo en evidencia y reclamar, para mejor información del people, una “clasificación informativa de las noticias” de inclusión obligatoria en todas las publicaciones, incluso en las de Internet, Por ejemplo: (1) para idiotas rematados[3], (2) para idiotas que no tengan mejor cosa que hacer, (3) para idiotas algo ocupados, (4) para idiotas[4] normales, ocupadísimos, (5) inclasificable, gravemente peligrosa. ¿Qué se ganaría con esto? Nada. Lo único, que al menos nadie podría llamarse a engaño. Todas las cosas tienen muchas magnitudes, sin ir más lejos, una persona puede ser muy alta, muy poco gruesa y Abogado del Estado y otra, en cambio, poco alta, muy gruesa y Registrador de la Propiedad ¿Cuál será la magnitud de los tales? Del primero podría ser noticia, por ejemplo, que mide 1,90 metros y que sacó el número 1 de su oposición, ¿y qué? Otros habrá que midan lo mismo y no se presentaron nunca a dicha oposición con lo que se podría hacer noticia del hecho, verificable, de que más del 99% de los españoles mayores de 30 años no se han presentado, ni siquiera una sola vez, a las oposiciones para cubrir plaza en el cuerpo de la Abogacía del Estado[5], más, ¡atención!, son menos del 0,3% los que miden 1,90 metros[6]... Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Por otra parte, lo que a uno (éste que suscribe) le empieza a preocupar es la tendencia, lo que parece que se ve venir. Sabido es que los “diarios de distribución gratuita” que están proliferando como setas y con mucho éxito de “venta”, bueno, pues, mire usted por dónde, he observado que son los más proclives a incluir % en sus primeras páginas con grandes titulares. Lo digo sin perjuicio de subrayar que los otros también lo hacen en exceso. ¡¡Ojo al dato!! Y, para terminar, no seré yo quién diga que ese tipo de prensa es la preferida de los idiotas, pobres, pero, tampoco se me podrá decir que no se lo he advertido.

Mi suegra[7], cuando alguien a su lado habla por hablar, suele decir: “Las monjas, por hablar, rezan”... que, traducido a lenguaje periodístico moderno, podría decirse: “Las pobres monjas rezan un 190% más de lo que hablan” ¡Alabado sea Dios!
* Según el Diccionario de la R. Academia. en sus primeras acepciones, “Magnitud, es el tamaño de un cuerpo” y “Cantidad, es todo lo que es capaz de aumento o disminución y puede, por consiguiente, medirse o numerarse”.
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[1] Pido disculpas por saltarme la regla no-sé-cuántas de la fabricación de un “mini-manifiesto subnormal”
[2] No precisa citas de autoridad, la cosa, pero yo, sí, para que no me regañen por no ponerlas
[3] De imponerse dicha norma, el presente “mini” debería clasificarse (1).
[4] Espero que alguien se apresure en aclararme lo que en griego significa “idiota”
[5] ¡Mira qué tontos!
[6] Se entiende que de estatura
[7] Vuelvo a pedir perdón por aludir a cuestiones y circunstancias personales pero, anda que no he metido citas de autoridad y pies de página esta vez

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